El cierzo, palabra derivada del latín cercius (y a su vez posiblemente del griego kírkios), es mucho más que un simple "viento septentrional". Es un viento frío y seco, característico del valle del Ebro, en España, aunque su influencia puede extenderse a otras zonas del noreste peninsular e incluso a las Islas Baleares. Su dirección predominante es noroeste, aunque puede variar ligeramente hacia el norte o el oeste dependiendo de la orografía local.
El cierzo se origina por la diferencia de presión atmosférica entre el Cantábrico y el Mediterráneo. Cuando se forma una borrasca en el Mediterráneo y un anticiclón en el Cantábrico, el aire frío y denso del norte se canaliza a través del valle del Ebro, actuando como un auténtico túnel aerodinámico natural. Este efecto corredor intensifica la velocidad del viento, pudiendo alcanzar rachas muy fuertes, superiores a los 100 km/h.
El cierzo ha estado presente a lo largo de la historia de las regiones donde sopla, dejando su huella en la cultura y las tradiciones. Desde la antigüedad, ha sido mencionado por autores clásicos como Catón el Viejo o Plinio el Viejo, quienes describían su fuerza y su influencia en la agricultura.
En la actualidad, el cierzo sigue siendo un elemento climático relevante en el valle del Ebro, condicionando la vida de sus habitantes y la actividad económica de la región. Se han desarrollado incluso deportes como el windsurf o el kitesurf que aprovechan la fuerza de este viento.
…sopla en Aragón un viento llamado cierzo, tan violento que arranca de raíz los árboles y marchita las mieses.Estrabón, Geografía
El cierzo, además de su impacto en la meteorología y la agricultura, tiene otros usos y curiosidades: