La palabra "cadáver" designa el cuerpo muerto de un ser humano o de un animal. Si bien la definición básica se reduce a "cuerpo muerto", el término conlleva una carga semántica y cultural mucho más profunda y compleja que trasciende la mera descripción física.
La palabra "cadáver" proviene del latín cadaver, cuya etimología es fascinante, aunque incierta. Una de las teorías más aceptadas la relaciona con la expresión latina cadit vere, que significa "cae verdaderamente" o "cae para siempre", haciendo alusión a la caída definitiva del cuerpo sin vida. Otra teoría, menos difundida, la vincula con la raíz indoeuropea *kad-, relacionada con la idea de caer o estar postrado.
A lo largo de la historia, el tratamiento de los cadáveres ha reflejado las creencias, los rituales y las normas sociales de cada cultura. Desde los embalsamamientos en el antiguo Egipto, con la creencia en la vida después de la muerte, hasta las cremaciones en diversas culturas, la forma de tratar el cuerpo sin vida ha sido una constante preocupación para la humanidad.
Además de su uso literal para referirse al cuerpo muerto, la palabra "cadáver" puede emplearse en contextos figurados:
El cadáver tiene una importancia fundamental en diversas disciplinas:
En resumen, la palabra "cadáver", aunque aparentemente simple, abarca una amplia gama de significados y connotaciones que reflejan la compleja relación de la humanidad con la muerte y el cuerpo humano.