La palabra "buhero", derivada de "búho", se define tradicionalmente como "hombre que cuidaba de los búhos de caza". Sin embargo, esta definición, aunque correcta, resulta insuficiente para comprender plenamente el significado y la importancia de esta figura histórica. Profundicemos en su origen, contexto y relevancia.
La cetrería, arte de cazar con aves rapaces, cuenta con una larga y rica historia, remontándose a milenios atrás. Dentro de esta práctica, diversas aves han sido empleadas, incluyendo halcones, águilas y, por supuesto, búhos. El buhero, entonces, se situaba dentro de este contexto como el especialista encargado del cuidado, adiestramiento y manejo de los búhos para la caza.
Su labor no se limitaba simplemente a alimentar a las aves. Implicaba un profundo conocimiento de la etología de los búhos, sus necesidades específicas y las técnicas de adiestramiento para convertirlos en eficaces cazadores. El buhero era responsable de:
La importancia del buhero radicaba en su capacidad para transformar un búho salvaje en un valioso aliado en la caza. Su habilidad y experiencia eran cruciales para el éxito de la cacería, especialmente en la captura de presas nocturnas, donde los búhos destacaban por su excepcional visión y sigilo.
Con el paso del tiempo y la evolución de las técnicas de caza, la figura del buhero fue decayendo. La popularización de las armas de fuego y otras formas de cazar hicieron que la cetrería, y con ella el papel del buhero, perdieran protagonismo. Hoy en día, la cetrería se practica principalmente como deporte o actividad recreativa, y aunque existen criadores y adiestradores de aves rapaces, el término "buhero" se utiliza con menor frecuencia, quedando relegado a un contexto histórico.
El buhero, más que un simple cuidador de búhos, era un experto en el arte de la cetrería nocturna. Su conocimiento, paciencia y dedicación eran esenciales para el éxito de la caza con búhos. Aunque su figura ha perdido relevancia en la actualidad, su legado perdura como testimonio de una práctica ancestral que unió al hombre y a las aves rapaces en una singular colaboración.