La palabra "bastilla", derivada del diminutivo de "basta", se refiere a un doblez que se cose a los extremos de una tela para evitar que se deshilache. Sin embargo, su significado y contexto se extiende más allá de esta simple definición.
El origen de la palabra se encuentra en la idea de algo "basto", referente a una tela gruesa y resistente. El diminutivo "bastilla" sugiere una acción pequeña y precisa sobre este tipo de material. Aunque hoy en día se puede aplicar a cualquier tipo de tela, su origen nos remite a un contexto donde la durabilidad y la practicidad eran primordiales.
En épocas pasadas, cuando la ropa se confeccionaba a mano y las telas eran más propensas al desgaste, la bastilla era una labor fundamental en la costura. Su correcta ejecución era un signo de habilidad y precisión. Las madres y abuelas transmitían este conocimiento de generación en generación, convirtiendo la bastilla en una técnica esencial para el cuidado de la ropa.
Aunque principalmente asociada a la costura, la palabra "bastilla" también puede utilizarse metafóricamente para referirse a otros tipos de refuerzo o protección. Por ejemplo, se puede hablar de "reforzar las bastillas" de un argumento para hacerlo más sólido.
Una buena bastilla no solo protege la tela, sino que también refleja el cuidado y la dedicación puestos en la prenda.- Dicho popular
En definitiva, la "bastilla" es mucho más que un simple dobladillo. Es una técnica con historia, funcionalidad y un valor que trasciende su simple definición.