La palabra "barítono" proviene del latín barytonus, y este a su vez del griego barytonos, que significa "de voz grave". Si bien la definición básica lo describe como una voz media entre tenor y bajo, el término "barítono" abarca un espectro mucho más amplio y rico en matices, tanto en su aplicación musical como en su contexto histórico.
El concepto de barítono, como categoría vocal específica, no siempre existió tal como lo conocemos hoy. En la música antigua, la clasificación de las voces masculinas era menos precisa. Con el desarrollo de la polifonía y posteriormente de la ópera, surgió la necesidad de definir roles vocales con mayor precisión. El barítono, como voz intermedia, empezó a adquirir protagonismo en el siglo XVII, especialmente en las óperas de compositores como Monteverdi y Cavalli. Inicialmente, los papeles de barítono a menudo representaban personajes de autoridad, villanos o figuras cómicas, en contraste con el tenor heroico.
Dentro de la categoría de barítono, existen diferentes subclasificaciones que reflejan variaciones en el timbre, la tesitura y la potencia vocal:
Desde la ópera hasta el teatro musical, pasando por la música popular y el cine, el barítono ha encontrado un lugar destacado. En la ópera, compositores como Mozart, Verdi, Wagner y Puccini escribieron roles icónicos para barítonos, explorando la versatilidad y la expresividad de esta voz. Figuras legendarias como Ettore Bastianini, Dietrich Fischer-Dieskau y Dmitri Hvorostovsky han dejado una huella imborrable en la historia de la música.
Aunque su uso más común se encuentra en el ámbito musical, la palabra "barítono" también se utiliza en el lenguaje cotidiano para describir una voz masculina grave y resonante, incluso fuera del contexto del canto. Por ejemplo, se puede decir que alguien "tiene voz de barítono" para referirse a la cualidad sonora de su voz hablada.
La voz del barítono es la voz humana por excelencia, la voz de la conversación, la voz de la narración, la voz de la vida misma.- Autor desconocido