La simple definición de ánodo como "electrodo positivo" es incompleta y puede llevar a confusión. Si bien en muchos casos el ánodo tiene una carga positiva, su verdadera definición se basa en la dirección del flujo de corriente eléctrica, no en su polaridad.
El término "ánodo" fue acuñado por Michael Faraday en el siglo XIX, durante sus investigaciones pioneras en electroquímica. Proviene del griego ánodos (ἄνοδος), que se puede descomponer en ana (ἀνά), que significa "hacia arriba", y hodos (ὁδός), que significa "camino" o "vía". Faraday lo utilizó para designar el electrodo por donde la corriente eléctrica convencional parecía entrar en un sistema electrolítico.
El ánodo se define como el electrodo donde ocurre la oxidación. La oxidación es un proceso electroquímico donde una especie química pierde electrones. En una celda electroquímica, los electrones fluyen desde el ánodo hacia el cátodo a través del circuito externo. Es importante destacar que la corriente convencional se define como el flujo de carga positiva, que es opuesto al flujo real de electrones.
La polaridad del ánodo puede variar dependiendo del tipo de dispositivo:
El ánodo tiene una amplia variedad de usos en diferentes campos:
El ánodo no es simplemente un electrodo positivo, sino el electrodo donde ocurre la oxidación, y su polaridad depende del contexto.